Fue un viernes por la noche, los finales de semestre a la vuelta de la esquina estaban. Un momento inadecuado y una emoción que cambiaría el destino de las próximas semanas. Si bien los juegos de vídeos no son un deporte como tal, la evolución de estos nos han acercado un poco a vivir las experiencias físicas de algunos deportes. Poco antes de la media noche, la reunión con los amigos se había tornado intensa, los gritos y la emoción por ganar nos invadían a todos, solo la luz de la pantalla iluminaba el cuarto y un gol que ganaría el torneo me hacia brincar de la emoción sobre los sillones, el piso de madera crujía entre cada brinco, pero yo no lo notaba, la emoción me hizo brincar al centro de la sala, para mi sorpresa el piso trono y mi pierna quedo atrapada entre la madera. El dolor fue inmediato, la rodilla se había doblado de forma incorrecta hacia atrás, ese dolor solo lo había sentido una ves anterior durante un partido de soccer en la preparatoria cuando uno de los contrincantes me había barrido por la espalda haciendo que mi rodilla izquierda rotara y me provocara distensión de ligamentos y rotura de meniscos. Este dolor era mas intenso, insoportable, en mi mente solo pasaba una sola cosa, el saber que ese dolor provenía de los ligamentos y meniscos como aquella vez pero ahora en la otra pierna.
Mala suerte o descuido, toda mi vida hasta hace pocos años entrene intensivamente deportes para mantenerme sano y en forma, hoy tengo ambas rodillas operadas, y digo ambas porque en este caso seria la pierna derecha la que tendría q ser sometida a cirugía. A 4 años de mi primera cirugía de rodilla, sabia el proceso que tendría que llevar para recuperarme, un proceso que no es nada fácil.
Al no poder caminar esa noche, mis amigos me trasladaron a un hospital, donde mis padres y el doctor ya me esperaban, mi doctor un especialista en medicina del deporte, me esperaba ya con todo preparado para los análisis y probablemente para una cirugía. Al obtener los análisis resulto lo temido, otra operación, una artroscopia para evitar daños posteriores.
Fueron dos horas las que duro la cirugía, un dolor intenso como era de esperarse, mas la experiencia de la rodilla izquierda me daba fuerzas para aguantar. Sabia que la terapia y rehabilitación serian arduas pero con la ilusión de volver a tocar un balón, correr por las calles las fuerzas crecían. Hoy mi pierna se encuentra en proceso de evolución, no es fácil pero se de entrada que no es difícil, ver a otras personas con capacidades diferentes me hacen reflexionar sobre la temporalidad de mi lesión, una lesión que no solo me sofoca hoy a mi si no a muchos deportistas, y seres comunes que por emociones, accidentes o sobre esfuerzos caen en este tipo de lesiones, las lesiones de las rodillas.
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